“El que pueda vivir en la infamia, no es digno de vida”. Pierre Corneille.

Lo que esa tarde ocurrió es una herida abierta en esta nación.

Nunca cicatrizó.

Y nunca cicatrizará.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 3 de la tarde de ese fatídico 5 de junio de 2009, hace cerca de seis años.

Por motivos que hasta la fecha se desconocen un rápido, veloz incendio se propagó en una bodega que era compartida entre un archivo del gobierno del estado de Sonora y la Guardería ABC.

Alrededor de las tres de la tarde, tiempo de Hermosillo, el fuego se extendió por los techos de la bodega y convirtió en un infierno el lugar donde se encontraban exactamente 176 bebés.

Vecinos narraron que vieron la columna de humo y escucharon una explosión. Dentro de la Guardería ABC había cerca de 50 trabajadores, pero la instalación no contaba con sistema de protección civil alguno; no había salidas, ni accesos de emergencia, tampoco había un solo extinguidor. El fuego se propagó de manera desbocada. La entrada al lugar se hacía imposible. Algunos ciudadanos utilizaron sus camionetas para golpear los muros de la bodega y así hacer boquetes por donde sacar a los infantes.

Esa tarde se conoció la magnitud de la desgracia; 49 niños murieron y 106 quedaron heridos con secuelas de por vida.

Daniel Gershenson la calificó como una tragedia de proporciones bíblicas. Todos los análisis aseguran que es la desgracia infantil más grande en la historia de México.

Pero la infamia, la mayor infamia vendría después.

Los padres de los bebés que perecieron en el incendio crearon el “Movimiento 5 de Junio” cuya única finalidad (es aún) la de investigar hasta sus últimas consecuencias las verdaderas causas del incendio y que los funcionarios públicos y los socios propietarios de la Guardería ABC sean procesados conforme a la ley por el homicidio culposo o imprudencial de 49 criaturas.

Pero la historia coloca pasillos, ventanas y balcones donde menos se espera. Y un corredor comunicaba a la estancia infantil directamente con la residencia oficial de los Pinos. La Guardería ABC era propiedad de tres socios: Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, Sandra Luca Téllez Nieves y Gildardo Francisco Urquidi.

Marcia Matilde es prima hermana de Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe Calderón.

El reclamo de justicia de los padres de la Guardería ABC una y otra vez chocó con el muro inmutable e indiferente de la pareja presidencial. Tuvo que pasar más de medio año para que Felipe Calderón y su esposa Margarita recibieran a una comisión de los progenitores. El ofrecimiento de justicia tuvo un dejo, un atisbo de formalismo burocrático.

Julio Márquez, padre del pequeño Yeye, uno de los bebés que perecieron en la tragedia, siempre señaló que desde los Pinos se protegió, se encubrió a los socios propietarios de la Guardería ABC, por el simple y elemental factor de que la dueña es prima de la esposa del entonces presidente de la República.

Estamos frente a la madre de todas las infamias; la mayor de todas las vilezas.

Hoy a seis años y cinco meses de distancia, la prima benefactora aparece en todas las encuestas nacionales como virtual abanderada del PAN a la presidencia de la República. Todo indica que el dirigente de su partido Ricardo Anaya Cortés la perfila como la figura central del albiazul. Nada le hace sombra; nada perturba su ascendente carrera; optimista y segura de si misma traza una línea recta para volver a la residencia oficial de los Pinos.

Solo hay una sombra que la persigue; una oscura nube que se llama Guardería ABC.

Al margen del pensamiento de cada quien, de las creencias individuales, lo cierto es que en esta vida hay cargas que no se ven, que no son perceptibles a los sentidos; que no pesan, pero que ahí están.

Por eso es inevitable preguntarse ¿alcanzará el karma a Margarita Zavala de Calderón? ¿Podrá algo intangible e inmaterial trastocar la esfera de lo material y lo pragmático? ¿Podrá borrarse la madre de todas las infamias?

Nosotros no lo creemos.

Esa pesada carga nunca, nunca se podrá borrar.

No hay comentarios

Dejar una respuesta